Elegir y ejecutar un pavimento industrial en España no va solo de que “aguante mucho” o “quede bonito”. Cada suelo de nave, centro logístico, industria alimentaria, hospital o almacén químico está condicionado por un marco normativo muy claro: seguridad de uso, prevención de riesgos laborales, higiene, reacción al fuego, requisitos sectoriales…
Si el pavimento no cumple, el problema no es solo estético: hablamos de accidentes laborales, no conformidades en auditorías, sanciones de la inspección y costes de reparación muy elevados.
En Grupo Mondolimp queremos enseñarte de forma práctica qué normativas afectan a los pavimentos industriales en España y qué debes pedir a tu proveedor para asegurarte de que el sistema instalado —por ejemplo, un sistema continuo como Mondotec3— no solo cumple, sino que te da tranquilidad a largo plazo.
El marco normativo básico de un pavimento industrial
En España, un pavimento industrial se ve afectado, como mínimo, por tres grandes bloques normativos:
- Código Técnico de la Edificación (CTE)
Especialmente el Documento Básico de Seguridad de Utilización y Accesibilidad (DB-SUA), que regula, entre otras cosas, el riesgo de resbalones en suelos mediante clases de resbaladicidad en función del uso del local.
- Normativa de prevención de riesgos laborales
Ley 31/1995 y su desarrollo reglamentario obligan a que las superficies de trabajo reduzcan al mínimo los riesgos para trabajadores: caídas al mismo nivel, atrapamientos, derrames, circulación de vehículos internos, etc. El pavimento es una pieza central de esa ecuación. - Normativa sectorial y reglamentos europeos
Industria alimentaria: Reglamento (CE) 852/2004 sobre higiene de los productos alimenticios, que exige suelos fáciles de limpiar y desinfectar, impermeables, no tóxicos y en buen estado en todos los locales donde se manipulan alimentos. - Sector sanitario, farmacéutico, cosmético, salas blancas: normas tipo ISO 14644 (salas limpias), requisitos de superficies continuas, sin juntas y fácilmente desinfectables.
- Entornos ATEX: para zonas con riesgo de explosión (polvo, gases), la Directiva ATEX y su trasposición exigen prestaciones antiestáticas y control de descargas.
A todo esto hay que sumar normas técnicas europeas que definen las propiedades mínimas de los morteros, resinas y sistemas de pavimento (por ejemplo la UNE-EN 13813 para morteros y materiales de recrecido de suelos).
Resbaladicidad: uno de los puntos críticos del CTE
El riesgo de resbalón es probablemente el aspecto más visible (y más litigioso) en un pavimento industrial.
El CTE DB-SUA 1 exige que los suelos tengan una resistencia al deslizamiento mínima según el uso previsto del local. Esta resistencia se ensaya con el péndulo (ensayo tipo UNE-ENV 12633 / UNE 41901 EX) y se clasifica en Clases 1, 2 o 3.
De forma simplificada:
- Clase 1: zonas interiores secas sin especial riesgo.
- Clase 2: zonas interiores húmedas o exteriores con pendiente moderada (vestuarios, zonas de lavado, accesos exteriores, etc.).
- Clase 3: zonas con alto nivel de humedad o pendiente (rampas, bordes de piscina, determinadas zonas de proceso en industria alimentaria, etc.).
En entornos industriales, logísticos o agroalimentarios, es muy habitual que el pavimento deba ser Clase 2 o Clase 3, según el nivel de humedad y riesgo.
Qué debes exigir al proveedor del pavimento:
- Ensayos de resistencia al deslizamiento con informe de laboratorio.
- Indicación clara en la documentación del sistema: “cumple Clase 2 / Clase 3 según CTE”.
- Soluciones específicas para zonas con grasa, agua o derrames frecuentes (industria cárnica, lácteos, cocinas industriales, etc.)
En sistemas como Mondotec3, la formulación del acabado y la textura se diseñan para alcanzar Clase 2 o 3 sin sacrificar la facilidad de limpieza, algo clave en industria alimentaria o sanitaria.
Reacción al fuego: Euroclases para pavimentos
Los pavimentos industriales están sujetos a los requisitos de reacción al fuego del CTE, que remiten al sistema de Euroclases definido por la norma UNE-EN 13501-1.
En el caso de suelos, las clases típicas son:
- A1fl / A2fl: combustibilidad prácticamente nula.
- Bfl-s1, Cfl-s1: buena reacción al fuego, bajas emisiones de humo.
Clases inferiores (Dfl, Efl, Ffl) suelen ser inadecuadas para muchos usos terciarios o industriales exigentes.
En vías de evacuación, hospitales, centros comerciales, centros docentes, el CTE suele exigir niveles de reacción al fuego más estrictos, especialmente en zonas donde se concentra el público.
Qué debes exigir:
- Declaración de prestaciones del producto con su Euroclase específica (p.ej. Bfl-s1).
- Ensayos acreditados según UNE-EN 13501-1.
- Compatibilidad del sistema completo (imprimación + base + acabado), no solo de un componente aislado.
Resistencia mecánica y química del pavimento
Un pavimento industrial tiene que soportar:
- Tráfico rodado intensivo (carretillas, transpaletas, AGVs).
- Impactos (caída de piezas, palets, contenedores).
- Agentes químicos (aceites, grasas, productos de limpieza, ácidos, álcalis, salmueras).
Estas prestaciones se regulan a través de normas como:
- UNE-EN 13813: define propiedades y clases de morteros y materiales aplicados in situ para recrecidos y pavimentos (resistencia a compresión, flexotracción, desgaste por abrasión, etc.).
- UNE-EN 1504-2: productos y sistemas para la protección de estructuras de hormigón.
Cuando hablamos de sistemas avanzados tipo Mondotec3, el objetivo es aumentar la densidad superficial del hormigón, reducir el polvo, mejorar la resistencia a la abrasión y sellar el poro, de manera que el pavimento:
- Aguante entre 5 y 8 veces más frente a la abrasión que un hormigón sin tratar (dato típico de este tipo de tecnologías).
- Resista mejor los productos de limpieza y desinfección habituales.
- No genere polvo de cemento que pueda contaminar producto o equipos.
- En logística, almacenes automatizados, centros de distribución: esto se traduce en menos mantenimiento, menos fisuras y mejor rodadura (planimetría) para carretillas y robots.
Requisitos higiénicos en industria alimentaria y sanitaria
En sectores como alimentación, bebidas, cárnicas, lácteas, panificación, bodegas o centros hospitalarios, el pavimento no puede ser un punto débil en materia de higiene.
El Reglamento (CE) 852/2004, Anexo II, exige que los locales donde se manipulan alimentos dispongan de suelo en buen estado, fácil de limpiar, lavable, impermeable, no tóxico y, si es necesario, desinfectable, con pendiente suficiente para evacuar el agua.
En la práctica, esto implica:
- Superficies continuas, sin juntas abiertas ni roturas donde se acumule materia orgánica.
- Pavimentos no porosos, que no absorban grasas, sangre, salmueras o azúcares.
- Compatibilidad con productos desinfectantes (clorados, alcalinos, ácidos).
- Fácil limpieza mediante espuma, alta presión o limpieza criogénica, según el proceso.
En hospitales, clínicas y laboratorios, a esto se añade:
- Pavimentos compatibles con protocolos de salas limpias (ISO 14644).
- Posibilidad de integrar zócalos sanitarios curvos (media caña) para eliminar ángulos vivos.
- Resistencia a agentes químicos de desinfección hospitalaria.
Los sistemas continuos tipo terrazo/microterrazo o barnices densificadores avanzados son especialmente adecuados porque:
- Reducen al mínimo las juntas.
- Ofrecen una superficie lisa pero antideslizante, fácil de fregar y desinfectar.
- Permiten cumplir simultáneamente las exigencias del CTE, de la seguridad alimentaria (ISO 22000, IFS, BRC, FSSC 22000) y de la normativa sanitaria.
ATEX, conductividad y requisitos especiales
En determinados entornos industriales (químico, farmacéutico, pinturas, harinas, azúcar, silos, etc.) la normativa ATEX obliga a controlar el riesgo de atmósferas explosivas.
En estas zonas, el pavimento debe:
- Minimizar la generación de cargas electrostáticas.
- Disipar de forma controlada la electricidad estática.
- Ser compatible con sistemas de puesta a tierra.
Aunque la normativa ATEX se centra en la clasificación de zonas y equipos, el pavimento es parte de la solución global de seguridad: se emplean sistemas conductivos o disipativos, ensayados según normas como UNE-EN 1081 u otras específicas de resistencia eléctrica superficial.
Productos químicos, marcado CE y REACH
Otro aspecto normativo clave es el cumplimiento de:
- El Reglamento de Productos de Construcción (Reglamento (UE) 305/2011), que exige marcado CE para muchos productos de pavimentación con una Declaración de Prestaciones (DoP) clara.
- El Reglamento REACH sobre registro, evaluación y autorización de sustancias químicas, que obliga a que las resinas, endurecedores y productos auxiliares estén correctamente registrados y acompañados de fichas de seguridad actualizadas.
Para el usuario final, esto se traduce en dos cosas:
- Debes poder pedir y recibir la DoP y las fichas técnicas del sistema de pavimento.
- Debes exigir fichas de seguridad actualizadas y garantías de que los productos cumplen REACH y las limitaciones de COV.
¿Qué pasa si el pavimento no cumple normativa?
Las consecuencias de instalar un pavimento que no cumple los requisitos legales pueden ser serias:
- Inspecciones de trabajo o de sanidad que levantan actas por suelos resbaladizos, en mal estado o difíciles de limpiar.
- Accidentes laborales (caídas, resbalones, choques de carretillas) con responsabilidades civiles y penales.
- No conformidades en auditorías ISO, IFS, BRC, FSSC 22000, que obligan a reacciones correctivas costosas.
- Reparaciones, repavimentaciones parciales o totales que suponen paradas de producción y costes muy superiores a haber hecho un proyecto correcto desde el inicio.
Por eso, cuando se habla de sistemas avanzados de pavimento industrial, la cuestión clave no es solo “¿cuánto cuesta el metro cuadrado?”, sino qué problemas normativos te evita en los próximos 10–20 años.
Checklist práctico: qué pedir a tu proveedor de pavimentos
Si estás valorando renovar o ejecutar un pavimento industrial en España, este es un resumen de lo que deberías solicitar:
- Proyecto técnico o memoria
- Uso previsto del local (logística, alimentación, sanitario, química, etc.).
- Exigencias específicas de CTE (resbaladicidad, reacción al fuego).
- Exigencias sectoriales (alimentario, sanitario, ATEX).
- Ensayos y documentación
- Ensayo de resistencia al deslizamiento con clasificación Clase 1/2/3.
- Euroclase de reacción al fuego del sistema completo.
- Fichas técnicas y declaración de prestaciones según UNE-EN 13813 u otras normas aplicables.
- Fichas de seguridad de productos, cumplimiento REACH.
- Compatibilidad con tu proceso
- Resistencia química frente a los productos que realmente usas (desinfectantes, grasas, ácidos, etc.).
- Comportamiento frente a choques térmicos si hay lavado con agua caliente o vapor.
- Posibilidad de aplicación por fases para no detener la actividad.
- Plan de mantenimiento
- Qué limpieza requiere el sistema (tipo de detergentes, frecuencia).
- Cada cuánto se recomienda repulir o renovar capa de acabado.
- Vida útil estimada en tus condiciones de uso.
En soluciones como Mondotec3, el valor añadido está precisamente en esa combinación de ingeniería + normativa + ejecución, de modo que el pavimento no es solo “un suelo bonito”, sino una pieza de cumplimiento legal y seguridad operativa.
Cómo encaja Mondotec3 en todo este marco normativo
Aunque cada proyecto requiere un estudio específico, en líneas generales un sistema de pavimento de alto rendimiento como Mondotec3 está pensado para:
- Cumplir CTE en resbaladicidad, ajustando la textura y el acabado para alcanzar Clase 2 o Clase 3 donde sea necesario.
- Proporcionar altas resistencias mecánicas y a la abrasión, de acuerdo con las clases definidas en UNE-EN 13813.
- Facilitar la higiene en sectores alimentarios y sanitarios, con superficies continuas y fácilmente desinfectables, alineadas con Reglamento (CE) 852/2004 y normas ISO de seguridad alimentaria.
- Contribuir a la seguridad frente al fuego, seleccionando formulaciones compatibles con Euroclases adecuadas según el uso del edificio.
- Ofrecer una vida útil larga y un coste de ciclo de vida muy inferior a soluciones tradicionales (menos reparaciones, menos paro técnico).
Si estás valorando renovar el pavimento de tu industria, almacén, centro logístico u hospital, el punto de partida no debería ser el catálogo de colores, sino una pregunta mucho más técnica:
“¿Este sistema cumple (y documenta) todos los requisitos normativos que necesito hoy y que me pedirán mañana?”
Ahí es donde una solución de pavimento industrial bien diseñada marca la diferencia entre un suelo que solo aguanta unos años y un pavimento que se convierte en un activo estratégico de tu planta.


